La poesía conversacional: otra forma de habitar las calles. Un acercamiento desde “Lo que el viento se llevó” de Cristina Peri Rossi

Escrito por: Martha Elí Calatayud

Fecha de publicación: julio 2025

Resumen

Cristina Peri Rossi es una de las poetas más prolíferas de la literatura latinoamericana. Su extensa obra se ha centrado en la constante exploración del yo poético insertado en las vivencias colectivas, dando lugar al desarrollo de temas como el amor, el exilio y la experiencia estética. El presente ensayo propone abordar a la autora uruguaya desde el uso del lenguaje coloquial, mismo que ha caracterizado su obra poética compuesta a base de versos que tienen por materia prima el lenguaje de las calles. A su vez, se ejemplificarán los argumentos con el poema “Lo que el viento se llevó”, ubicado en su poemario Habitación de hotel (2007). 

Palabras clave:

Poesía conversacional, Cristina Peri Rossi,  calle, exilio, coloquial.               

LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ[1]

El viento se llevó aquella noche en Notre Dame

donde a la luz de las velas

nos fumamos un buen porro

se llevó a la rubia de los cabellos de oro que bailó sobre un tanque del ejército en la toma de la Renault. El viento se llevó a Jean-Paul Sartre que escribía doce horas al día —seis por la mañana, seis por la tarde— y seducía a jóvenes muchachas en flor que admiraban al profesor —las mujeres siempre admiran, sea por ingenuidad o por biología—.

El viento se llevó a Amelita
Baltar cantando «loco, loco,
loco, loco él, loca yo» en el
teatro Solís, de Montevideo.
El viento se llevó aquel hotel de
citas con olor a puerto y a comida
barata cerca del mar un mar urbano,
ciudadano donde hicimos el amor
por primera vez.

El viento se llevó las páginas manuscritas de un libro —Simulacros— que no volví a escribir porque no sé repetirme (fue en el malecón y las aguas devoradoras lo convirtieron en papel mojado).

encontró a su paso
tu memoria la mía los amores la felicidad el horror de los campos de concentración
en Chile
o en Argentina
si algo queda si
queda algo son
meras palabras
fetiches del pasado piedras
fundacionales arcanos de
memoria
donde volver a escuchar al viento.

La poesía conversacional: otra forma de habitar las calles. Un acercamiento desde “Lo que el viento se llevó” de Cristina Peri Rossi

Nacida el 12 de noviembre de 1941 en Montevideo, Uruguay, Cristina Peri Rossi es una de las plumas más prolíficas de la poesía latinoamericana; sin embargo, a pesar de que cuenta con una amplia trayectoria literaria, hasta hace poco era prácticamente imposible leerla, fenómeno derivado de que, a lo largo de su vida, participó en diversas publicaciones independientes, lo cual la volvió una escritora bastante difícil de conseguir debido a las escasas reediciones de su trabajo. En 2022, su poesía de las calles y los faroles nocturnos fue publicada por la editorial española Visor, dándonos, en un sólo volumen de casi mil trescientas páginas, la oportunidad de tener la vasta obra de la uruguaya que hoy leemos como a una coetánea. 

Cristina Peri Rossi comenzó su carrera literaria a los seis años, cuando comunicó a su familia que al crecer se convertiría en escritora. Julieta Rossi, su madre, pronto se percató del talento literario de su hija e hizo todo lo que estuvo en sus manos para impulsarla a escribir. Fue así que en 1963, a la edad de veintidós años, publicó Viviendo, su primer libro de cuentos, sucedido por: Los museos abandonados y El libro de mis primos; a pesar de haber sido galardonada con el Premio de los Jóvenes de Arca y el Premio Marcha, le bastaron sólo tres publicaciones narrativas para descubrirse como poeta; fue así que en 1971 presentó Evohé, el primero de los dieciséis poemarios que conforman su obra. 

“Lo que el viento se llevó” forma parte del poemario Habitación de hotel, publicado en 2007 por la editorial Plaza & Janés, hoy en día sello editorial de Penguin Random House, durante su exilio en España. Antes de continuar, es necesario destacar que, debido a la amenaza de un golpe de estado y al convulso clima político en el que vivía, el 4 de octubre de 1972 la autora se vio orillada a exiliarse en La Roja. Es innegable que después del estado de guerra interna que comenzó en 1972, vino un periodo sumamente difícil para Uruguay, el cual terminó atravesando una dictadura cívico-militar de junio de 1973 a marzo de 1985. El exilio marcó de forma permanente a Peri Rossi, quien a pesar de haber recuperado la nacionalidad uruguaya el mismo año del fin de la dictadura, decidió quedarse en España, país donde reside actualmente. 

Sobre dicho tema escribió “El viaje” que en 2003 apareció en su poemario Estado de Exilio, del cual se rescata el siguiente fragmento: 

Desde entonces / tengo el trauma del viajero / si me quedo en la ciudad me angustio / si me voy / tengo miedo de no volver / Tiemblo antes de hacer una maleta / —cuánto pesa lo imprescindible— / A veces preferiría no ir a ninguna parte / A veces preferiría marcharme / El espacio me angustia como a los gatos / Partir / es siempre partirse en dos (328).

Existe un afán de llegar al lector e implicarlo, de aludirlo y no eludirlo, como tantas veces ha ocurrido en la historia de la poesía. Se propone un «nuevo realismo», no para erigirlo contra nada, ni para fundar preceptiva alguna -como afirman algunos críticos, sin pensar que en toda corriente literaria siempre se intenta crear una preceptiva como definición del movimiento-, sino para escribir de un modo diferente. Esta forma diferencial de escritura se funda en la exploración del potencial lingüístico; no se trata de convertir al texto en único centro de atención, en el acto único de la escritura, sino, por el contrario, de remitir el elemento ficcional a un contexto fuera de la propia obra con el propósito de «decir algo más» a través de la palabra, que pasa a convertirse en plurisignificacional (Alemany Bay 1997: s.p.).

La poesía conversacional fue un término apropiado en 1968 por Roberto Fernández Retamar, el poeta y ensayista cubano que durante su carrera defendió que la poesía conversacional representó una revolución en la forma de hacer poesía en Latinoamérica, una propuesta mucho más enfocada en crear un lazo entre lectores y escritores. La poesía conversacional es la necesaria poesía de las calles, con el lenguaje cotidiano que las recorre y las liga al tono confesional, un estilo que apuesta por el sentido de las palabras y el poder transformador de las mismas. Es innegable que el reconocido antipoeta Nicanor Parra es uno de los mayores predecesores y referentes de esta rama de la poesía, el talentoso escritor chileno que en su Manifiesto declaró: “Los poetas bajaron del Olimpo / Para nuestros mayores / La poesía fue un objeto de lujo / Pero para nosotros / Es un artículo de primera necesidad: / No podemos vivir sin poesía” (211), apostando así por desacralizar la imagen del poeta y darle el lugar que en la actualidad le corresponde: uno más en la multitud. Más allá de la connotación negativa de esta desacralización, es necesario mencionar que, de no haber orillado a los poetas a abandonar sus laureles para insertarse en las avenidas y las jornadas laborales, la poesía conversacional no hubiera podido escribirse. Recordemos que la poesía se hacía por encargo y, en muchas ocasiones, con la notable intención de complacer las peticiones de los mecenas; sin embargo, después de un largo proceso de adaptación, a partir del siglo XX, el poeta por fin se reconoce exiliado de la Corte, ya no está interesado en la complacencia porque la poesía ya no es su sustento económico, ahora debe ser oficinista para sobrevivir. Al no haber un mecenazgo, se descubre libre de explorar las posibilidades del lenguaje, dejando de lado las palabras rimbombantes y apropiándose de ese otro lenguaje que utiliza en la vida cotidiana. 

Los escritores de esta otra poética latinoamericana utilizan, con el fin de intensificar la comunicación con el lector, una serie de recursos en los que el poeta no sólo no insiste en la presencia del yo, tan sobrevaluado desde el Romanticismo, sino que aboga para que su posición se despoje del halo cuasi divino con el que durante siglos se vio al poeta (Alemany Bay 2015: s.p.).

A lo largo de este ensayo, se retomará el poema “Lo que el viento se llevó” de Cristina Peri Rossi para destacar los elementos que lo sitúan dentro de la poesía conversacional y cómo esto la convierte en una de las más dignas representantes de esta rama que nació en todas las banquetas sobre las que paseó de noche. Es de sumo interés demostrar que a pesar de que el término “poesía conversacional” fue acuñado en 1968, este estilo de escritura sobrevivió al fin de siglo y persiste aún después de haber dado frutos en el trabajo de Peri Rossi. 

Los planos del poema 

“Se descoyunta el poema, aislando o separando algunas palabras, para que surja algún efecto en el lector; pero sobre todo para que el verso no sólo diga o sugiera sino que exprese la sensación poética” (Alemany Bay 2015: s.p.). Es necesario que antes de comenzar con el análisis, se mencione que “Lo que el viento se llevó” es un poema de largo aliento escrito en verso libre que consta de trece estrofas, puesto que desde ahí se encuentra sujeto a la poesía conversacional, ya que esta se caracterizó por dejar de lado el metro tradicional y apostar porque el poema se construya de acuerdo a la intención de quien escribe.

Además de la asimilación de estas tendencias y de la aparición de vanguardias originales, se empiezan a dar cambios radicales en las formas líricas. Aparece, por ejemplo, un reconocimiento nuevo y distinto del papel del lector, a diferencia de lo que se había hecho en otras etapas, en este momento se apuesta a una comunicación que lo alude y lo involucra, y se logra, a partir de esto, una poética que plantea situaciones reales (Acosta Olmos: 57).

Los planos súbitos de Peri Rossi nos revelan, poco a poco, las capas del poema; la autora no deja caer la emoción de golpe, sino que la construye conforme va trazando las imágenes. Al leer, nos posicionamos frente a los pliegos de papel para verla dibujar sus líneas, buscar lo que nos ocasionan sus trazos; sin embargo, uno de los elementos más destacables de lo conversacional es que no sólo busca dialogar con quien lee, sino expandir la plática para que el poema pueda ser interlocutor de su propio tiempo. 

“Lo que el viento se llevó”, la arquitectura biográfica de Cristina 

Como ya se ha mencionado en la introducción del ensayo, Peri Rossi tuvo que exiliarse debido al ambiente político en el Uruguay de 1972. Cerca de cumplir los treinta años, la autora comenzó a adscribir su obra a una ideología política de izquierda, en la que denunciaba la gravedad de las decisiones políticas que estaban llevando al país a un golpe de estado. La escritora uruguaya también se adhirió como miembro independiente a la coalición Frente Amplio, participó en el semanario Marcha y en el diario El Popular; además de la simpatía de quienes comulgaban con la izquierda, dichas publicaciones también trajeron consigo amenazas de muerte, fue así que a la edad de treinta y un años, Peri Rossi decidió salir de su país. Sin embargo, aunque España es el lugar en el que reside actualmente y en el que ha pasado la mayor parte de su vida, durante la dictadura de Franco, Peri Rossi huyó a Francia con la única misión de seguir escribiendo, ayudada por su entrañable amigo Julio Cortázar. En Francia tuvo la oportunidad de relacionarse con otros escritores y artistas del medio, además de conocer a fondo el lugar en el que vivieron dos de sus grandes ídolos: Simone de Beauvoir y Jean-Paul Sartre, este último mencionado en el poema “Lo que el viento se llevó”: “El viento se llevó a Jean-Paul Sartre / que escribía doce horas al día / —seis por la mañana, seis por la tarde— / y seducía a jóvenes muchachas en flor / que admiraban al profesor” (995).

Poesía conversacional: andamiaje y modelado 

Como los poetas conversacionales se sentían comprometidos con lo que pasa en el mundo, es innegable que su escritura también apostaba por denunciar las injusticias que se gestaban al interior de los países latinoamericanos, las luchas que se vivían en las calles. Tal es el caso del poeta nicaragüense Ernesto Cardenal, quien en Epigramas, estableció una relación muy particular entre el amor y el convulso ambiente político que se extendía por Latinoamérica: “Me contaron que estabas enamorada de otro / y entonces fui a mi cuarto / y escribí ese artículo contra el Gobierno / por el que estoy preso” (18).

Me gustaría detenerme en un aspecto que es consustancial a la poesía, las reflexiones metapoéticas -o llamadas tradicionalmente «artes poéticas»- a las que los poetas coloquiales acudieron con asiduidad. En estos textos trataron, obviamente, de reflexionar sobre la poesía pero también sobre el acto poético o sobre los mecanismos que lo envuelven; generalmente están desprovistos de contenido programático y más bien remiten a experiencias subjetivas que nacen de su labor como escritores y como lectores. La originalidad, a diferencia de las artes poéticas canónicas, radica en la voluntad de explicar el hecho poético a través de ingredientes cotidianos y desmitificadores, lo que lleva implícito la desmitificación de la poesía y sus consecuentes implicaciones: el poema puede ser fundamento de agitación social o bien un medio a través del cual subrayar la importancia de la solidaridad activa (Alemany Bay 2015: s.p.).

En “Lo que el viento se llevó”, Cristina Peri Rossi tiene composiciones como: “se llevó a la rubia de los cabellos de oro / que bailó sobre un tanque del ejército / en la toma de la Renault”, «El viento se llevó a Amelita Baltar / cantando “loco, loco, loco, / loco él, loca yo”», “El viento se llevó las películas de Antonioni / y los bestsellers literarios”, “El viento se llevó al Che Guevara / que quiso hacer la revolución / en la selva boliviana / y ahora vuelve en camisetas / que se venden en todo a cien” (996). Estos fragmentos destacan por la aparente dejadez y hasta búsqueda de la comicidad con la que parecen estar escritos; sin embargo, es necesario enfocarse en que dichos versos tienen la función de ubicar al lector en el tiempo y espacio del poema, sobre todo, de anclarlo a su realidad urbana a través de la recapitulación de diversos sucesos y personajes que ayudan al lector a identificar desde dónde está hablando la voz poética y qué es aquello que la atraviesa, tal es el caso de la mención al Che Guevara y su revolución vendida como mercancía. 

Una de las referencias más específicas es la hecha a la cantante argentina Amelita Baltar, quien dentro de su larga trayectoria como cantante, tuvo la oportunidad de presentarse en el Teatro Solís de Montevideo y cantar su famosa “Balada para un loco”. En este momento del poema, Cristina Peri Rossi traza un esbozo de los estragos que el exilio le ocasionó; de pronto, nos encontramos sobre la acera de un teatro vacío, como lectores nos hemos exiliado con la autora, pero si cerramos los ojos, podemos escuchar cómo murmuran los aplausos de uno de los conciertos más emblemáticos de Baltar. Para la poeta es importante nombrarse a través de la música y las voces del viento que la regresan, y nos regresan, al Uruguay donde las paredes cantan sobre estar locas de amor. 

¿Con qué material se edificó el poema?

“Lo que el viento se llevó” es un poema que parece ser de amor, elemento para nada inusual en la poesía conversacional, ya que Ernesto Cardenal, Idea Vilariño, Jaime Sabines y Juan Gelman son recordados principalmente por sus poemas románticos. Quien haya tenido la fortuna de leer a Peri Rossi puede reconocer que ha dedicado varios poemas y poemarios al amor. En el poema, se lee: “El viento se llevó / tu belleza tus ojeras / ese aire finisecular / que yo amaba tanto” (996). La técnica de comenzar un poema yéndose por las ramas es una constante en la escritura de Peri Rossi, que disfruta de los finales reveladoramente dulces; aunque, aquí, el fin romántico se anuncia desde el título, que lleva por nombre el de la película homónima de 1941. Sin embargo, y como ya se había mencionado, es necesario destacar que el poema también enlista una serie de hechos políticamente denunciables. Como es tradición en la poesía de este corte, nos encontramos nuevamente frente al hecho de que sí es un poema de amor, pero también es sobre el Che Guevara, la dictadura, el exilio y los campos de concentración en Chile y Argentina. Es un poema de amor, pero también es un poema sobre estar en medio de París y sentir el viento, y la cabeza que no nos deja en paz: “El viento se llevó / todo lo que encontró a su paso / tu memoria / la mía / los amores / la felicidad” (996-997), y no conforme con envolvernos en la ausencia, Peri Rossi todavía se atreve a hablar del tema central de la poesía: el lenguaje: “si algo / queda / si queda algo / son meras palabras / fetiches del pasado / piedras fundacionales / arcanos de memoria / donde volver a escuchar al viento” (997), regresando al tema que por derecho le corresponde al género literario; reconociendo así que, a pesar de todo lo que acontece en el mundo, a veces ni las noches en Notre Dame pueden referirse a otra cosa.

En esta ocasión, la poeta se vale del verso corto, elemento generalmente usado para marcar el ritmo de la composición, del cual Idea Vilariño, quien también disfrutaba de hablar de amores, es ejemplo mayúsculo. Pero más allá de sus célebres poemas para corazones rotos, la poeta (también uruguaya) dejó como herencia el total entendimiento de la complejidad de las palabras por sí mismas, pues sabe que a veces basta con decir “Ya no” para ocasionar de todo en quien la lee. Simpatizante de una tradición en la que también estuvo inscrita, Peri Rossi recurre a los versos cortos para enunciar aquellos hechos que son tan densos y que, aun así, caben en una palabra. Peri Rossi es absolutamente consciente del poder que tiene el lenguaje de uso cotidiano y de la forma en que las palabras deben ser utilizadas en el poema; de igual forma, sabe bien que, al final, el conjunto de sus versos siempre es algo más que un poema de amor, aquí la “tú poética” es el pretexto para hablar de lo que en verdad le importa: las palabras que viven en las calles por donde canta el viento. 

Acabados y recubrimientos  

En el artículo “Para una revisión de la poesía conversacional”, publicado en 1997 por Carmen Alemany Bay, se menciona que, a diferencia de la narrativa, en la historia de la poesía no hay grietas ni quiebres, sino que la poesía se construye con la constante evolución del lenguaje. El planteamiento anterior resulta sumamente interesante, puesto que es indiscutible que en la historia de la poesía, ha habido más de un roce entre poetas que pertenecen a uno u otro grupo, pero aunque en la poesía sí se discuta sobre deshacer o mantener las estructuras que rigen la producción literaria, está históricamente demostrado que dos corrientes pueden convivir al mismo tiempo; tal es el caso de Octavio Paz que escribía a la par de Santiago Papasquiaro y, aunque se puede reconocer que cada uno tenía conflictos con la escritura del otro, nunca se negaron como creadores. La historia de la poesía nos ha demostrado que las corrientes opuestas pueden convivir porque, a diferencia de los otros géneros literarios, la poesía es un proceso de constante encuentro con el lenguaje que se construye a partir de las rondas cotidianas entre escritores. 

A pesar de que la poesía conversacional surgió formalmente en 1968 y su principal representante fue el poeta Ernesto Cardenal (1925-2020), el estilo conversacional de la poesía sigue estando sumamente vigente, sobre todo por su interés en lo confesional, anecdótico y casual que produce una poesía polifónica y osadamente sincera. “Lo que el viento se llevó” es un claro ejemplo de cómo este estilo toma elementos de la cotidianidad y a partir de ellos crea, no sólo un poema, sino una profunda conexión con ese lector que continuamente regresa a los textos porque forman parte de su ser y estar en el mundo. La poesía conversacional fue aquella capaz de encontrar la manera de hablar de aquello que realmente importaba, la oportunidad de desacralizar el poema y regresar la voz a la calle. Peri Rossi entendió de sobremanera que la forma de hacer poesía sobre su época era a través del lenguaje coloquial, reconociendo que quien desee escribir, debe pasearse por las banquetas, atravesar los cruces peatonales, sentarse junto a las vías, ver a los aviones irse, elaborar los planos de una casa y esperar que la noche encienda las farolas porque sólo con las palabras del día a día se puede denunciar lo que acontece, es la única forma de decirlo con todas sus letras. 

Leer a Cristina Peri Rossi para caminar por las avenidas de Uruguay y del exilio, para reconocerse extranjero, pasear mientras oscurece, descubrir que la voz no es sólo nuestra y un poema escrito en soledad, no es más que el conjunto de las voces que almacenamos al regresar a casa. Y aunque actualmente es una poeta bastante leída, sobre todo por el público español, también es necesario reconocer que Peri Rossi le pertenece a las paredes del Uruguay que la vio nacer, de ahí emana toda la nostalgia de sus versos; en ese Montevideo donde las calles cantan su nombre porque saben que dentro de su poesía conversacional siempre estará el mejor lugar para volver a escuchar el viento. 

Bibliografía

Alemany Bay, Carmen. “La oveja roja de la poesía: poética coloquial (comunicante, según Benedetti) en América Latina” [en línea]. En Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2015. Disponible en: https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/la-oveja-roja-de-la-poesia-poetica-coloquial-comunicante-segun-benedetti-en-america-latina-783292/html/20326d13-039a-46 64-8f71-7aa8a6aaf6da_2.html [20 de marzo de 2025].

Alemany Bay, Carmen. “Para una revisión de la poesía conversacional” [en línea]. En Sistema de bibliotecas UNMSM, no. 13–14 (1997): 49-55. https://sisbib.unmsm.edu.pe/bibvirtual/publicaciones/alma_mater/1997_n13-14/poesia.htm [22 de marzo de 2025].

Acosta Olmos, Minerva. “La poesía coloquial como un recurso en la enseñanza del español en contextos multiculturales” [en línea]. En Instituto Cervantes, 2008. Disponible en: https://cvc.cervantes.es/ensenanza/biblioteca_ele/publicaciones_centros/PDF/bruselas _2012/07_acosta.pdf [22 de marzo de 2025].

Cardenal, Ernesto. “Epigramas” [en línea]. En Biblioteca Virtual Omegalfa, 2013. Disponible en: https://omegalfa.es/downloadfile.php?file=libros/cuaderno-de-poesia-critica-n-017-ernesto-cardenal.pdf [23 de marzo de 2025]

Parra, Nicanor. Obra Gruesa. Chile: Editorial Universitaria, 1969.

Peri Rossi, Cristina. Poesía completa. España: Visor, 2022.

Bibliografía secundaria

 

Graña, María Cecilia. “Barloventear y singlar: la poética compleja de Cristina Peri Rossi” [en línea]. En De Gruyter eBooks 2021: 175-199. Disponible en: https://doi.org/10.1515/9783110736274-010 [24 de marzo de 2025].

Vilariño, Idea. Poesía completa. España: Lumen Juvenile, 2022.

[1] Peri Rossi: 995-997

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