me llevó mi papá de la mano, no me sueltes que te pierdes, y no me solté hasta la prepa. Cada vez lo fui agarrando con menos de mis deditos hasta que aprendí a ir yo sola y me subí al vagón de las mujeres.
Ya crecí, papá. Ya viajo como tú, pero un poco diferente:
no estoy siempre atenta, me duermo parada; no soy cautelosa. uso ambos audífonos. No te sigo el paso, te escribo poemas.
Ahora voy yo sola, me empujo a mí misma hacia adentro y a veces me pides que te lleve, que te enseñe los trasbordos que no conociste, que no te acuerdas, y te diga cuándo hacerte bolita para entrar.
Heredamos los traslados y ya mejoré tu técnica de transporte. Ten cuidado que te pierdes. Acepta mis mañas, pa, no me pierdo, ya paso más tiempo en el metro que contigo.